La práctica y el error son nuestros mejores amigos. Nada enseña más que hacer, fallar, aprender donde estuvo la falla, y reintentar. Las matemáticas son sencillas y amigables (en su mayoría) durante todo el colegio. El secreto es la actitud correcta, y a alguien que te ayude a darte cuenta dónde estás fallando.
Yo me centro más en que el alumno entienda y empatice con el conocimiento que vamos...
La práctica y el error son nuestros mejores amigos. Nada enseña más que hacer, fallar, aprender donde estuvo la falla, y reintentar. Las matemáticas son sencillas y amigables (en su mayoría) durante todo el colegio. El secreto es la actitud correcta, y a alguien que te ayude a darte cuenta dónde estás fallando.
Yo me centro más en que el alumno entienda y empatice con el conocimiento que vamos a desarrollar. Para que luego se zambulla directo a la práctica. Y aquí es donde entran mis años de experiencia, ya 20, donde es dar un pequeño empujón a un cambio de actitud con las matemáticas. Muchos se frustran al equivocarse. Pero al entender que el error es su amigo, entonces ahí es donde la magia aparece y llega la comprensión.
También, me encantan las dinámicas lúdicas. Así que, de vez en cuando, mis alumnos deben esperar una pequeña dinámica para cambiar la rutina, y aprender que las matemáticas, en verdad, pueden ser divertidas.
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