En mis clases de matemáticas me gusta que los conceptos sean claros y prácticos. No me interesa que memoricen pasos sin sentido, sino que comprendan el porqué de cada procedimiento. Por eso siempre inicio con un ejemplo cotidiano que les resulte familiar, y a partir de ahí construimos juntos la idea matemática.
Cuando resolvemos una ecuación, por ejemplo, no solo seguimos los pasos mecánicos: an...
En mis clases de matemáticas me gusta que los conceptos sean claros y prácticos. No me interesa que memoricen pasos sin sentido, sino que comprendan el porqué de cada procedimiento. Por eso siempre inicio con un ejemplo cotidiano que les resulte familiar, y a partir de ahí construimos juntos la idea matemática.
Cuando resolvemos una ecuación, por ejemplo, no solo seguimos los pasos mecánicos: analizamos qué significa cada operación y validamos el resultado sustituyéndolo en la ecuación original. De esta manera, ustedes mismos pueden comprobar que lo que hicieron está bien.
Me gusta apoyarme en recursos visuales como tablas, diagramas o esquemas, porque sé que ver el proceso ayuda a entenderlo mejor. Además, utilizamos herramientas digitales cuando es posible, para que vean cómo la matemática también se puede representar gráficamente y cómo se conecta con la tecnología.
La participación es fundamental: siempre les planteo pequeños retos para que trabajen en parejas o grupos, comparen sus resultados y discutan diferentes formas de llegar a la solución. Así, cada uno aporta su manera de pensar y aprendemos colectivamente.
Mi objetivo es que cada clase sea una experiencia en la que ustedes no solo aprendan a resolver problemas, sino que desarrollen confianza en su razonamiento y descubran que las matemáticas son una herramienta poderosa para entender el mundo."
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